ZONA B: UNA TARDE DE FURIA, ANGUSTIA Y DESCENSO, CHACARITA CONDENÓ A CHICAGO A LA B METROPOLITANA

A las 15:00, el estadio de Chacarita en San Martín se convirtió en el escenario de una definición dramática. No era un partido más: se jugaba la permanencia en la Primera Nacional y, para Nueva Chicago, la posibilidad de evitar un descenso que amenazaba con devolverlo a la tercera categoría del fútbol argentino después de más de una década.
El Torito llegaba con 37 puntos, los mismos que Patronato, mientras que Chacarita tenía 39. Chicago necesitaba ganar para mantenerse con vida y dependía también de lo que sucediera en el partido entre Atlético de Rafaela y Patronato. El Funebrero, en cambio, sabía que un empate le alcanzaba para asegurar la permanencia.
Desde el comienzo, Chacarita tomó la iniciativa. Manejó la pelota, presionó y buscó instalarse en campo rival. Chicago, condicionado por la urgencia, se mostró más cauteloso y tuvo dificultades para generar peligro. El primer tiempo terminó 0-0, con el conjunto local más cerca de abrir el marcador y el visitante aferrado a la esperanza de que el empate le permitiera llegar a un desempate.
Pero el complemento cambió todo en cuestión de minutos.

A los cinco minutos del segundo tiempo, Maximiliano Meléndez apareció en el área y conectó un pase atrás de Cristian Guanca para marcar el 1-0. El gol fue un golpe durísimo para Chicago, que con ese resultado quedaba al borde del descenso.
Apenas cinco minutos después, llegó el segundo. Nicolás Pantaleone ganó de cabeza tras un córner ejecutado por Alexis Domínguez y puso el 2-0. San Martín explotó de alegría. Chacarita estaba asegurando su permanencia y Chicago veía cómo se desvanecían sus posibilidades.
Con el marcador en contra, el equipo de Gastón Lotito intentó reaccionar mediante cambios y pelotas al área, pero no encontró respuestas futbolísticas. La desesperación comenzó a crecer mientras el tiempo se consumía y las noticias desde Rafaela no ofrecían el alivio que necesitaba.

La emergencia médica y la interrupción del partido
A los 37 minutos del segundo tiempo, cuando el desenlace parecía inevitable, ocurrió uno de los episodios más preocupantes de la jornada.
Un integrante del cuerpo técnico de Nueva Chicago se descompensó y perdió el conocimiento en el banco de suplentes. El árbitro Sebastián Zunino detuvo inmediatamente el encuentro para permitir la asistencia médica.
Jugadores de ambos equipos se acercaron al sector, mientras el personal sanitario atendía al colaborador. La situación generó angustia y preocupación en el estadio, y el partido permaneció detenido durante aproximadamente diez minutos.
El asistente fue retirado en camilla y trasladado en ambulancia para recibir atención médica. La prioridad dejó de ser el resultado: durante esos minutos, todo el estadio estuvo pendiente de su estado de salud.
Los regadores y la tensión en el campo
En medio de la incertidumbre y la tensión del tramo final, también se activaron los regadores del campo de juego, un episodio que contribuyó a enfriar el desarrollo del encuentro y aumentó el desconcierto en una definición ya cargada de dramatismo.
La interrupción por la emergencia médica y las incidencias de esos minutos finales extendieron todavía más el partido. Cuando se reanudó, Chicago ya sabía que necesitaba un milagro para evitar el descenso.
El árbitro adicionó 13 minutos. Sin embargo, el tiempo extra no alcanzó para cambiar la historia.
La expulsión y el pitazo final
En el tramo final, la impotencia de Chicago se hizo evidente. A los 49 minutos del segundo tiempo, Román Zalazar fue expulsado por una fuerte infracción sobre Brian Calderara. El Torito terminó el encuentro con diez jugadores y sin poder encontrar el descuento.
Cuando Sebastián Zunino señaló el final, el resultado quedó sellado: Chacarita 2, Nueva Chicago 0.
El Funebrero celebró la permanencia ante su gente, mientras los futbolistas visitantes quedaron sumidos en la tristeza. El descenso se había consumado.
Una definición que quedará en la memoria, La tarde del 2 de noviembre de 2026 dejó mucho más que un resultado deportivo. Fue una definición marcada por la presión, dos goles decisivos, una emergencia médica, interrupciones inesperadas, una expulsión y un desenlace doloroso para uno de los clubes históricos del ascenso argentino.
Chacarita consiguió el objetivo de permanecer en la Primera Nacional. Nueva Chicago, en cambio, deberá reconstruirse desde la Primera B Metropolitana.

En San Martín hubo festejo y desahogo. En Mataderos, tristeza, bronca y una pregunta que acompañará al club durante mucho tiempo: cómo volver a levantarse después de una caída tan dura.
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